Trastornos de la conducta alimentaria

Bulimia y Anorexia

La bulimia y anorexia son Trastornos de la Conducta Alimentaria. Son enfermedades psiquiátricas cuyos síntomas se relacionan con la imagen corporal y los hábitos de alimentación, además de las dificultades afectivas y de relaciones interpersonales.

Pueden producir secundariamente graves alteraciones clínicas.
Son enfermedades graves ya que casi la mitad son crónicas y hasta un 10-15% de las personas que las padecen se muere a causa de ellas.

Causas:

Hasta este momento se piensa que la etiología de éstos trastornos es multifactorial. Serían el resultado de la combinación de algunos de los siguientes factores:

• Socioculturales. Estas enfermedades son más frecuentes en sociedades donde se idealiza la figura delgada, y son poblaciones con mayor riesgo, por ejemplo, las modelos y bailarinas.
• Personales. Son más frecuentes en personas con ciertas enfermedades clínicas ( por ej: obesidad previa, diabetes), u otras enfermedades psiquiátricas (por ej: Trastorno de la Personalidad, abuso de sustancias o drogas, Depresión) o con cierto perfil psicológico previo (por ej: muy dependientes de las opiniones de los otros, excelente rendimiento académico con alta auto exigencia, tendencia a mantener todo “bajo control”, funcionamiento regido por pensamientos de: todo/nada o excelente/no sirve, un desastre).
• Familiares. Son población de mayor riesgo las personas con familiares con estas mismas enfermedades, o historia familiar de alcoholismo, obesidad, o trastornos depresivos. A veces sin haber en la familia trastornos psiquiátricos, hay disfunciones familiares generales, como una dificultad de los padres para acompañar a los hijos en el proceso de independencia.

Síntomas:

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria se subdividen en varias enfermedades específicas con síntomas particulares. Aquí describimos los síntomas más comunes en general, por lo que una persona enferma puede presentar algunos y no otros.

• Miedo intenso a subir o mantener el peso.
• Restricción alimentaria, en la cantidad y/o en la variedad.
• Atracones, o sea mucha comida en poco tiempo.
• Aumento de la actividad física.
• Consumo de diuréticos, laxantes, yerbas o pastillas para adelgazar.
• Conductas “raras” en torno a la comida, por ej, cortar todo
muy pequeño, tomar agua helada, comer solo, prepararse su
propia comida, etc.
• Alteración en la percepción de la propia imagen corporal, por
ej: se ven gordas.
• No aceptar que tienen una enfermedad.
• Complicaciones clínicas/ metabólicas: falta de menstruación,
caída del cabello, uñas quebradizas, hasta enfermedades
graves como infecciones, pericarditis, arritmias.
• Disfunción socio-laboral, dificultad en las relaciones con
amigos y familiares (peleas, alejamiento, etc) y alteraciones en
el rendimiento escolar o laboral.

Diagnóstico:

El diagnóstico se realiza básicamente por los síntomas y en base a entrevista con un profesional especializado en el tema. Ayudan a realizar el diagnóstico: los tests psicológicos, las evaluaciones nutricionales, clínicas y ginecológicas, y las entrevistas con la familia.

Tratamiento:

El tratamiento es siempre interdisciplinario. Deben intervenir conjuntamente los Servicios de Psiquiatría, Nutrición y Ginecología.
En cada caso hay que definir, en primer término, si la persona está en condiciones de realizar el tratamiento en forma ambulatoria o deberá internarse en Clínica o Psiquiatría.

Cualquiera sea la modalidad, el tratamiento debe incluir: psicoterapia individual, apoyo familiar y seguimiento nutricional y ginecológico. Muchas de las personas necesitan además ser medicadas con psicofármacos.

Siempre se necesita del apoyo familiar o de amigos para que las personas puedan evolucionar favorablemente. En los casos más graves, la actitud y cuidado por parte de la familia es clave, ya que las personas enfermas no saben, ni pueden cuidarse solas.

Además, la inteligencia de estas personas está puesta al servicio de la enfermedad (engaños, trampas y mentiras), por lo cual la familia, amigos y el equipo profesional debemos formar “un frente común”.

Mientras mayor información y entrenamiento tengan las familias resulta más fácil ayudar a las/los pacientes.